Lo único que es posible dentro de todo lo imposible aquí es que vivo para preguntarme por las demás posibilidades.
Me pregunto por la posibilidad de algunos hechos, que a pesar de que ocurren y los vivo en carne, sigo dudando de la posibilidad de su existencia (presente o pasada)
Me pregunto por la posibilidad de haberme vuelto un ser compasivo. Pasivo principalmente.
Me pregunto por la posibilidad de que estando a la merced y al servicio de sus besos, ella dé prioridad a sus tristezas, sus amarguras, sus introspecciones y a sus… amistades que la acompañan en ellas. Me pregunto por la posibilidad de que envidie todas y cada una de ellas.
Me pregunto por la posibilidad de que mi sentir interno se haya convertido en una eterna súplica. Suplico al otro querer un poco de calor y atención. Suplico al otro querer un poco de tiempo un poco de espacio. Suplico por no tener la posibilidad de exigir lo exigible.
Me pregunto por la posibilidad entre las imposibilidades, de amar a ese querer con todo su desdén. ¿Que posibilidad hay entre las imposibilidades, de amar el dolor tan fuertemente? Que posibilidad hay de volver una costumbre sentir la vida a partir del dolor que esta cause?
Me pregunto por la posibilidad entre tantas de lograr que aquel querer que tanto quiero se aventure a darme un poco más de importancia y me entregue mil disposiciones que lleve guardadas en su ser… dormidas. Me pregunto si pregúntame por esta posibilidad es ridículo o si quiera posible para otro ser curioso.
Me pregunto no sólo por la posibilidad de ser correspondida… también me pregunto por la posibilidad de estar aquí sentada intentando redimir tareas que fueron posibles, trabajos que serán posibles… Me pregunto por la posibilidad del próximo sorbo de té que mande a mi boca, y por la posibilidad de sentir calor dentro de mi por este sorbo… Al parecer el único calor que será posible.
Tengo la certeza de que estas posibilidades se quedaran solo en la pregunta por su posibilidad, que más cercanas a ser certezas.
